Este fin de semana se estrenó en cines la película mexicana “El fantástico mundo de Juan Orol“, en donde se cuenta la vida del director gallego (llena de mitos y misterios), conocido también como “El Rey del churro“.
A principios del año tuve oportunidad de verla en el Festival de Cine de Guadalajara y desde entonces la he seguido de cerca con emoción, así es que llegamos a la conferencia de prensa y pudimos platicar e intercambiar opiniones con parte del elenco y con Alejandro Blázquez, productor de la cinta, quien nos contó en exclusiva algunos detalles sobre el vestuario, maquillaje y el arte de la cinta.
“La heroina fue Deborah Medina. El vestuario era muy importante porque era característico de una época y era muy importante encontrar alguien que le agarrara la onda a lo que estábamos buscando.
Teníamos a tres vestuaristas muy talentosas que querían a la película por el reto que representaba.
Era una decisión muy dificil y el día que llegó Deborah a hacernos su propuesta además de llegar con una carpeta enorme con una investigación realmente conscienzuda, nos dijo: ¡y miren además lo que les traigo!, y sacó unos ganchos con estas piezas de arqueología cinematográfica con lentejuela hecha a mano y plumas que era el vestuario original de María Antonieta Pons, rescatado de su casa.
Deborah había oído de la casa y al ir preguntó si tenían algo de ella y le dijeron que en el sótano se encontraba todo su vestuario. Una vez que llegó a él vino el proceso de restauración para hacerlo ver como nuevo y poder usarlo en las rumberas de 2012“.
La actriz Ximena González Rubio nos comentó que tuvo que entrenar alrededor de cuatro horas al día con una vedette de esa época para poder interpretar a Rosa Carmina, tercera esposa de Juan Orol (¡sí!, leyeron bien, ¡tercer esposa!).
“Rosa Carmina tenía dos piezas en su cuerpo: de la cintura para abajo y de la cintura para arriba. Se movía impresionantemente y representarla era un reto muy importante. Debo decir que la rumba que se baila ahora es muy distinta a la de antes y marcó toda una época, sobre todo en la manera de mover las manos y los pies. En la película no bailo tanto, pero sí hubo un entrenamiento previo“.
En cuanto al maquillaje y el vestuario nos cuenta su experiencia:
“Ponerte un traje que fue usado por María Antonieta te da un poder especial. Eso es lo que sucede cuando te transformas en un personaje icónico que existió. En el momento en que me peinaban, me ponían el lunar de Rosa Carmina y todo eso de la época, ya estaba ahí“.
Le deseamos todo el éxito a esta película mexicana que ya se encuentra compitiendo para ser elegida por la Academia Mexicana para ser la representante del país para los premios Goya y los Oscar del próximo año.
Carla Rojas


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